Coral escribe como quien prende una cerilla en una habitación llena de oxígeno.
No busca gustar: busca decir lo que arde. Creció entre arte y ruido, aprendiendo que algunas verdades solo salen cuando las empujas a patadas.
Tiene una forma de mirar el mundo que mezcla ternura y mala leche, y una manía preciosa de convertir lo que duele en algo que vibra.
le gusta el mar, los animales y las conversaciones que desmontan máscaras.

